Os observo desde mi trono ésta
penúltima noche del año que se acaba y me viene a la memoria otra medianoche de
hace años cuando unos mortales débiles y suaves cayeron en mis redes como
pequeñas moscas. Aún puedo sentir sus escalofríos recorriendo cada centímetro
de sus pieles mientras les acariciaba con mis uñas envenenadas y les susurraba muy despacio... ¡ésta noche morirás...!, no
puedes escapar de mi...oigo el fluir de tu sangre...siento tu frio...
Permitidme os cuente este dulce recuerdo.
El cielo estaba de un color rojizo, y
por momentos se veían luminosos rayos y se oían lejanos relámpagos, en mi
memoria ardían los recuerdos de las horas pasadas con mi Señor del Métal y
necesitaba alguna distracción que apartara de mi esos deliciosos momentos que
me hacían vulnerable en mi reino del terror. ¿Lo que es natural para mí es
natural para los demás?
De pronto mi pelo se encrespó lleno
de electricidad, signos inequívocos, de la llegada de extraños, incautos que no
sabían donde se metían. El olor a sangre fresca anulaba la razón de mis
mascotas y les trastornaba de tal manera que daban vueltas a mi alrededor esperando
ansiosos una orden mía para encontrarse con esos jóvenes incautos que buscando
nuevas sensaciones iban a encontrar la que fuera su última y definitiva
experiencia como humanos.
A una señal los perros se lanzaron sobre
ellos, había empezado a llover muy fuerte y sus gritos y alaridos se confundían
con los truenos, la tormenta estaba encima, pero era su tormenta interior la
verdaderamente excitante, su ansiedad era mi alimento de esa noche. Mandé a mis
valkirias que los trajeran, dos muñecos de trapo con cara de espanto .Chisss- le puse la mano en la boca al que parecía más grande, era patético,
lloriqueando. Suplicando. -Mi nombre es Emperatriz del Mal…repítelo-. No
pudo, "peor para él" pensé, me fui hacia el siguiente pero lamentablemente una
de mis bestias no pudo resistir más y el humano cayó bajo sus fauces, su sangre
llegó a mi pies, "¡¡No le mates!!-grité-queda mucho para su final." Tras
acercarme al segundo, éste recibió una de mis lacerantes descargas. "Repite mi
nombre" no se atrevió, lo abracé "abre
la boca", él tragó saliva y no dudo en abrirla y justo en el momento en el que
él notó que algo se deslizaba por la garganta, abrió los ojos como platos y me
lanzó una mirada llena de…¡oh dulzura!, de terror, mis pequeñas arañas venenosas corrían ya rápidas por su interior.
Pronto darían las doce, y la imagen
de mi Señor regresó con fuerza a mí, quizás sintió mi agitación, eso, creo que
les salvó, ¿o no? Hoy 30 de diciembre del 2012 forman parte de mi escuadrón de Jinetes del Apocalipsis.
Me llega la revelación de una lucha,
preparaos, mi mundo entrará en la confrontación. Os deseo un 2013 en la que
todas vuestras perversiones se hagan realidad, el destino no está escrito, lo
hacemos nosotros.